Cuando todo era oscuridad y solo existía el silencio, cuando no había nada y la ausencia era todo, cuando el el tiempo pasa sin que exista pasado, presente ni futuro, cuando el espacio es único, vacío e infinito a la vez, en esa profunda inexistencia sin tiempo se oyó un ruido profundo y lleno, ahora se podría decir que era un sonido a modo de una voz.
Cobró conciencia algo de la nada, un espíritu que al percibir la existencia del tiempo fue tomando conciencia y forma desde lo más minúsculo que hay entre lo que no existe y lo que comienza a existir, el tiempo a partir de ahí se fue acumulando, se cree que ese fue el comienzo del tiempo, del universo y de la materia, el origen de un espíritu que lo ve y lo sabe todo.
El tiempo pasó sin cuenta y sin nombre, la materia se hizo tierra, el universo se hizo cielo y siguió pasando el tiempo sin cuenta y sin nombre, hasta que el espíritu de la tierra cobró conciencia y se supo de arriba y supo de abajo, de ida y de vuelta, siguió pasando el tiempo hasta que en el cielo se hizo el aire y el aire como despertó su espíritu y éste tomó conciencia y con ella presente en el tiempo, decidió que sería bueno moverse y el aire se movía de un lado al otro, ida y vuelta y viceversa, de arriba hacia abajo y viceversa, la conciencia del espíritu del aire supo que eso era bueno y lo hizo por mucho tiempo. Mientras tanto el tiempo pasaba sin cuenta y sin nombre, la tierra también como espíritu cobró conciencia y percibió que había arriba y abajo y que también había un lado y otro, percibió el paso del tiempo y decidió moverse, así lo hizo por mucho tiempo.
El tiempo seguía pasando sin cuenta y sin nombre, la tierra se movía de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, de un lado al otro y viceversa, y con el paso del tiempo y el movimiento se formaron las montañas con sus altos picos, los valles, las profundas simas y la tierra se siguió moviendo.
El tiempo pasaba sin detenerse y el espíritu del cielo percibía el paso del tiempo y su movimiento era en ausencia, crecía y su espíritu se hacía más amplio y con el tiempo, el cielo también se hizo materia, el aire poblaba la incontable amplitud del cielo y su espíritu cobró conciencia y vio que había un lado y otro, arriba y abajo y se movió y su espíritu vio que era bueno que se moviera, el tiempo seguía su curso sin retorno y el espíritu del viento percibió que no estaba solo y había algo que lo acompañaba en su eterno andar y su espíritu se agotaba, la gran nube estaba ahí desde que el cielo se hizo materia, y el viento la había llevado de un lado al otro, de arriba a abajo y la gran nube cobró conciencia, su espíritu percibió la amplitud y la gran fuerza del aire, vió que era bueno y dejo que sea su eterno compañero y que la lleve por todos lados, mientras el tiempo pasaba sin cuenta y sin nombre. El espíritu del viento descansó y la gran nube se detuvo, pasó un tiempo sin cuenta y sin nombre y el espíritu del viento ya repuesto volvió a llevar a la gran nube a todos lados de ida y vuelta, una y otra vez.
El tiempo siguió pasando y la tierra en su incesante movimiento de arriba hacia abajo y de un lado a otro cubría el abismo y en un momento del tiempo arriba se hacía abajo y abajo se hacía arriba; en quellos movimiento de arriba hacia abajo y viceversa el espíritu de la tierra se topó con el espíritu del cielo y percibió que no era uno solo, sino eran tres y así percibió que no estaba solo en el abismo, el viento acarició los picos altos de la tierra y fue bajando a las laderas, los valles, y las profundas simas, el espíritu del viento supo que esto era bueno se movió por encima de toda la tierra.
El viento llevaba a cuestas a la gran nube por encima de la tierra y el tiempo pasó hasta que el espíritu del viento estuvo agotado otra vez, se detuvo y fue cuando espiritu de la tierra percibió a los espíritu del viento y la gran nube.
El viento había acariciado los picos altos de la tierra por mucho tiempo, pero ahora recorría su inmensidad, la gran nube no sabía de la tierra y su espíritu pudo percibir al gran espíritu de la tierra, pasó el tiempo y el espíritu del viento reposaba mientras la gran nube acariciaba los pico más altos de la tierra y su espíritu supo que eso era bueno.
En un tiempo cuando el espíritu de la tierra se movía de un lado a otro, de abajo hacia arriba y viceversa, cuando arriba se hacía abajo y abajo se hacía arriba, percibió que en sus entrañas yacía la vida, después con el paso del tiempo sin cuenta y sin nombre, entendió que llegaría el momento en que el espíritu original haría que fuera de ella la hierba y está la semilla, el árbol y los frutos. Cuando su espíritu por fin percibió a la gran nube, entendió que si aquella yacía sobre sus laderas, su valles y mesetas, la vida se daría y sería de ella mismas por siempre la hierba y de está la semilla, el árbol y los frutos.
El tiempo pasó en el descanso del espíritu del viento y el espíritu de la tierra se dirigió al espíritu de la gran nube y le dijo: pósate en mí y se harán de mí la hierba y de está la semilla, el árbol y los frutos.
El espíritu de la gran nube oyó las intenciones del espíritu de la tierra, pasó el tiempo y percibió que eso era bueno y pensó en posarse sobre la tierra y darle vida a esa materia seca y estéril, pensó ésto al tiempo que el espíritu del viento habiendo reposado lo suficiente, se disponía a recorrer la inmensidad del cielo otra vez de un lado a otro y viceversa, de arriba hacia abajo y viceversa, así partió y la gran nube se fue con él.
El espíritu de la gran nube en su andar, subió y bajó, fué y vino, pasó el tiempo sin cuenta y sin nombre, arriba se hizo abajo y viceversa y en aquel ir y venir pudo percibir que de ella era el agua la que yacía en su vientre y percibió algunas cosas más.
El tiempo volvió a pasar sin cuenta y sin nombre, otra vez el espíritu del viento se agotó y junto con el espíritu de la gran nube descansaron muy cerca al pico más alto de la tierra, habiendo pasado el tiempo anónimo, el espíritu de la tierra habló del agua y la lluvia que eran del vientre de la gran nube y le pidió al espíritu de ésta que se posara sobre sus laderas, sus valles y mesetas o que aún mejor, se dejara caer en forma de lluvia, que caiga el agua en gotas miles, gotas que era ella misma; que caiga en forma de lluvia, el tiempo pasó sin cuenta y sin nombre. el espíritu de la gran nube sabía que su agua al caer y discurrir fecundaría la tierra y su espíritu estaría complacido, sabía que eso era bueno, pero sabia algo mas.
El espíritu de la tierra insistió y pidió al espíritu de la gran nube que caiga en forma de lluvia, habiendo pasado un tiempo sin cuenta y sin nombre, el espíritu de la gran nube contestó; que si se dejaba caer en forma de lluvia, sus aguas llegarán a los picos más altos y discurrirán por sus hendiduras y formarán arroyos y éstos formarán ríos y estos ríos al no encontrar mas cause formarán lagos y mares y en su camino el agua haría que fuera de la tierra la hierba y está las semillas, el árbol y los frutos. El espíritu de la gran nube percibía que eso era bueno, pero ella sabía más y continuó dirigiéndose al espíritu de la tierra; diciéndole: si me dejo caer en forma de lluvia y nacen los arroyos los ríos, los lagos y mares, también, en ese mismo origen del agua; se formarán las lágrimas de los hombres y eso es inevitable.
El espíritu de la gran nube sabía que las lágrimas del hombre no serían buenas y supo que no debería dejarse caer de ninguna y en ninguna forma, percibió que eso no era bueno.
Con el paso del tiempo sin cuenta y sin nombre, el espíritu de la tierra insistía en el origen de la vida al tiempo que el espíritu del viento habiendo descansado iniciaba su nuevo viaje de ir y venir en la inmensidad del espíritu del cielo y la gran nube, inevitablemente iría con él.
El tiempo sin cuenta y sin nombre, volvió a pasar, no existía día ni noche, no había luz ni sombras y el tiempo no tenía nombre sin el día y la noche, no había noche sin el día y las sombras no existían sin la luz.
En un tiempo sin cuenta, sin nombre, sin inicio y sin fin, el espíritu del viento se agotó una vez más y el espíritu de la tierra clamó por la vida, reclamó porque fuera de ella la hierba y de esta las semillas, el árbol y los frutos y los seres vivos, el espíritu de la gran nube sabía que eso era bueno, pero no quería caer en forma de lágrimas, no quería ser gota salada en el mar. El espíritu de la gran nube sabía que eso no era bueno, porque en las entrañas de aquellas gotas saladas había sufrimiento y dolor.
El espíritu de la gran nube se disponía a esperar que el espíritu del viento haya descansado y puedan partir una vez más hacia el inmenso espíritu del cielo.
Habiendo pasado un tiempo sin medida y sin nombre, el espíritu de la tierra pudo decir que cuando la gran nube fuera lluvia y cayera para formar arroyos, ríos, lagos y mares, algún día cuando hayan las estrellas y lumbreras y sus espíritus hagan la luz y las sombras, cuando hagan posible el día, la tarde y la noche, cuando el tiempo se cuente y tenga nombre y cuando produzcan esas aguas los seres vivientes y al hombre, la gran nube también caerá en forma de lágrimas, esas gotas caerán mezcladas con la sal de la vida por el rostro del hombre.
El espíritu de la tierra le pidió al espíritu de la gran nube que no tema y que perciba que eso era bueno, porque si caía en forma de lágrimas por el rostro del hombre, esto sería bueno, esto sería agradable al espíritu del origen, agradable al espíritu del cielo de la tierra y el viento, agradable al espíritu del hombre.
Cuando el hombre se aleje del espíritu y por sufrimiento y dolor te haga caer en forma de lágrimas, dijo; sabrás que así como cuando caes en forma de lluvia, das vida, debes saber que purifica y si caes en forma de lágrimas, estas gotas saladas purificarán al hombre y serán el preludio de la génesis del perdón y sabremos que eso es bueno.
Entonces el espíritu de la gran nube, antes que el viento la lleve de perpetua compañera, abrió sus entrañas y dejó caer el agua en forma de lluvia, las gotas mojaron por primera la tierra seca y estéril, desde sus picos más altos, mojó y discurrió, se hizo el barro, un arroyo, un río, un lago y un mar, la cópula del agua y la tierra produjo seres vivos, los espíritus del cielo, el viento, la gran nube y la tierra percibieron que esto era bueno, pero cuando todo estuvo listo para que se hiciera la luz y las sombras, para que se hiciera el dia y la noche, para que el tiempo se cuente en días, semanas, meses, años y tenga nombre, la lluvia cesó y el hombre lloró.
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